
Yo, a diferencia de Sabina, quiero un amor civilizado. Con recibos, con escena del sofá, con viajes al pasado, tardes en el mercado y ganas de llorar. Quiero vecinas con pucheros, sembrar, compartir. Quiero 14 de Febrero y cumpleaños feliz.
Por eso, para volver a la vida de los demás, he comprado un mando a distancia y un cable de antena suficientemente largo como para atar a alguien frente a la pantalla de mis propias ficciones.
Le he ofrecido ese sitio a 23 pero dice que no me cree capaz de quedarme quieta a su lado sin aprovechar todos los intermedios para ir al cuarto de baño.
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